sábado, 8 de enero de 2011

La gran Serpiente del rio Amazonas supera mis espectativas

No se como expresar lo que siento, el río Amazonas es como una serpiente que devora la tierra con gracia.

Tengo la gran suerte de que Radek vive en el cruce del río Nanay y el Amazonas en la población de Iquitos, y me muestra con detalle todos los rincones dulces y amargos de esta ciudad.

La ciudad de Iquitos es realmente especial, su gente es autentica y su orden esta sujeto al mas caótico desorden, un ejemplo son las casas flotantes que ayudan al lugareño a adaptarse al río, y esa combinación no lógica para nosotros, es lo que a ellos les ayuda a poder vivir durante la mitad del año rodeados de agua.

En la ciudad casi no se ven coches, pero si multitud de motocicletas de la marca Honda, que tiene sede en Iquitos, el servicio publico se rige por autobuses que circulan por las dos únicas vías que hay, aunque son muy precarios, superan con cruces en encanto, a los de Lima.

Los mercados son Sucios y tal y como el día avanza se detecta la putrefacción de los alimentos, es el chivato ideal para saber que pescado fue congelado sin vaciar las tripas, es la manera de poderlo vender como fresco pasados varios días de la captura.

Una de las cosas que mas me llamo la atención es uno de los plato de la zona, un gusanito con el tamaño de un plátano, denominado “Suri”. No se como lo haré, pero intentare por todos los medios no comerlo. “y eso que esto abierta a todo, Jesus Montaño..,“.

Rectificacion: el gusano no era tan grande si no que era una brocheta de varios gusanos. " lo que hace la mente".

En esta ciudad hace mucha calor, aunque según Radek hace frio, el único habitante activo en esta zona, es el mosquito, insecto incapaz de dar dos minutos de tregua a una turista, la verdad es que parezco un Ferrero Roccher y os prometo que no es por el moreno.

Radek me enseño un local que da enfrente de los ríos Nanay y Amazonas, es una casa flotante ubicada en el mejor punto logístico de río, su vista es espectacular y su cerveza también, en este bar se puede observar el trafico acuático. “ Es como la carretera de la Fueva el día de los carnavales”. Barcos petroleros, lanchas, canoas, caonitas y aviones, en este río tiene cabida todo lo que por un momento pueda flotar, no importa el tamaño, es increíble observar ese caos mientras los bufeos o delfines esquivan las embarcaciones por llamarlas de algún modo.

Visitamos también, un parque zoológico, donde hay especies autóctonas. No voy a entrar en detalles de los animales tan raros que tienen, pero en definitiva me quedo con la Boa, Anaconda, y con un mono colorado, que parece que no conoce la crema bronceadora “me recuerdan a los ingleses el la costa de Salou”.

Estoy contenta de estar aquí mañana salimos a Santa Clara y pasaremos la noche allí.

1 comentario:

  1. jeje... yo que flipaba con las fotos de los animales, y resulta que estabas en un zoo!!! Qué bueno! Ya puedes echarte bien de repelente para insectos, no vaya a ser que vengas contagiada por alguna enfermedad extraña... a mí ullimamente parece que me haya picado la tse-tse... llevo un cansancio encima que no me tengo! un beso!

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