domingo, 30 de enero de 2011

LIBERTAD, SELVA BAJA 5 DIAS DE INTENSA AVENTURA




Comenzamos la ruta en una pequeña población denominada Santo Tomas.

Es un pequeño pueblo donde nos llama la atención la area de juegos para los niños, son extremadamente peligrosas, el balancín mide más de 1,65 de altura, el tobogán es un precipicio, en vez de un descenso lento, la media luna, es como una pista americana para el ejercito.

Esto, es una de las cosas que no entiendo de Perú, ellos tan pequeñitos y que hagan las cosas tan desproporcionadas.

Una vez regresamos de Santo Tomas, el Nen y yo , decidimos aprovechar mis últimos días en Peru y adentrarnos en la selva.

Lo tenemos todo preparado, ahora, solo falta hacerlo.

Nos levantamos a las 4 de la madrugada en Iquitos, con la intención de dirigirnos hasta Nauta a dos horas en colectivo y allí agarrar un barco hasta la reserva Pacaya Samira. El Sr. Manuel, nos espera para realizarnos un tour de supervivencia en la selva mas profunda.

Para nuestra desgracia cuando llegamos a Nauta, el barco no tarda un día, como nos habían informado, sino que tarda dos, y esto significa que entre ida y regreso perdemos 4 dias trayecto, y yo dispongo solo de 6 días, por lo que, nuestro preparado viaje no se puede cumplir.

Como ya estamos en Nauta, no nos damos por vencidos, y después de intentar negociar con los guías de la zona. Decidimos agarrar una Peque-peque y adentrarnos en la selva con la intención de encontrar a alguna buena persona, que nos ayude a pasar de un modo salvaje mis últimos días en Peru.

Por suerte encontramos a Jacinto Maniguari, un padre de familia numerosa, que nos brinda su experiencia a cambio de unos cuantos soles.

La ruta comienza en Libertad una pequeña comunidad al pie del rio Ucayali, de allí pasamos al rio Yarapa.

Es Lunes por la tarde, y las aves que cruzan sobre nuestras cabezas, hacen que nuestros cuellos se retuerzan de un lado al otro del rio, la palabra mira…, ala… No deja de sonar en nuestras bocas, Patos de la Selva, Garzas, Gavilanes, Teretaño, Tucanes, Papagayos. Nuestro guía sabe a qué hora salen las aves, y nosotros en ese preciso instante, sabemos que no nos hemos equivocado al contratarlo.

Al llegar a una especie de laguna, acampamos y decidimos bañarnos en el rio, le consultamos a Jacinto y a su hijo si hay algún problema en que nos bañemos alli, y el nos informa que No. Que es seguro bañarnos en la laguna.

Después de un baño poco relajante, por estar el agua marrón y muy caliente, cenamos y nos preparamos para nuestra primera salida nocturna. Vamos a ver Lagartos….!!!!

La sorpresa llega cuando nos subimos a la canoa y no habiendo recorrido 20 metros divisamos los primeros ojos brillantes que delatan la posición del Caimán, mi hermano y yo nos miramos con cara de pardillos, pues no hacia ni una hora que nos estábamos bañando allí.

Evidentemente desde ese momento cada vez que hacíamos una pregunta nos asegurábamos de que nuestra integridad física no corriera peligro, y la verdad es que en ningún momento tuvimos la sensación de ello.

Agarramos a un lagarto, “bueno lagartito” pero no por ser pequeño desmerece la dificultad de tomarlo, habilidad increíble que solo alguien que conoce a la especie es capaz de ver en esas circunstancias, una vez tomada la foto de rigor este es devuelto a su habitad, con su familiares de mayor tamaño.

Al día siguiente y después de desmontar el campamento nos adentramos en la selva para observar a los monos, hay de todos los tamaños.Los Frailes, Capuchino, Manqui, y el Musmuqui que es un mono nocturno que guarda guardia mientras los demás descansan. Tuvimos la gran suerte para nosotros y desgracia para un mono Fraile, de ver como un pájaro Teretaño cazaba a un mono para comérselo, la verdad es que fue impresionante.

Jacinto nos hizo ponernos en la piel de los animales, fue muy divertido, os imagináis a mi hermano y a mi, corriendo por la selva como gacelas desbocadas... intentando avanzar el movimiento de los monos, para tomar una foto instantanea que nunca llego. y al decir desbocados, me refiero en el sentido literal de la palabra… de verdad, analizando la situación. Cualquiera que nos viera, pensaria que eramos víctimas de un asesino en serie, no sabéis lo difícil que es correr por la selva. " sin caerse".


Por la tarde nos dirigimos a pescar Pirañas con una cañita elaborada con una ramita y un anzuelo, esto ocurrió en la quebrada de Comaseba, quebrada no apta para el baño, las pirañas son muy fáciles de pescar " si hay pirañas claro" y muy difíciles de soltar del anzuelo, tienen unos dientes muy afiladitos y cara de muy pocos amigos... en definitiva, la pesca fue la cena de la noche.

Con mi hermano llegamos a la conclusión, que los peces en Perú, son muy feos y tienen muy mala leche. Sus dientes dan miedo y sus aletas son como cuchillos, incluso comérselos es un suplicio por la cantidad de espinas .

Por la noche toca descansar, teníamos prevista una salida nocturna pero como llueve la posponemos para más adelante.

A la mañana siguiente nos dirigimos a un poblado para comprar un poco mas de agua, y allí nos muestran una anaconda “ o boa pues cada uno lo llama como quiere” que encontraron el día anterior, es en este momento donde yo paso apuros. El guía al pasarme la serpiente, recibe un mordisco de esta, y yo no la tengo bien sujeta. La serpiente lo sabe y lucha para liberarse, pero mi frialdad y las consecuencias de una mala acción, hacen que todo salga bien dentro de lo ocurrido. Es increíble la fuerza que tiene este animal, no quiero pensar con una anaconda o Boa adulta lo que podría haber ocurrido.

Regresamos a nuestro campamento no sin antes encontrar iguanas de color Verdesss, Rojasss, una culebra llamada Ajuaninga de color verde fosforito, “preciosa” y un par de Motelos cazados furtivamente.

Por la noche nos vamos a observar los insectos, la verdad es que no me apetece, pero así me servirá para sacarme la fobia a estos bicharracos. Para salir de noche tenemos que llevar el frontal, lo único que me preocupa es que si lo enciendo los insectos se abalanzaran sobre mi y eso me da pánico, es justo en ese momento cuando una frase de Jacinto hace que uno de los insectos más temidos por mi, pierda bravura para convertirse en algo cómico.

En la selva hay cucarachas gigantes y feas y yo les tengo muchaaaaa manía, pues al encender el frontal estas se dirigen a la luz instintivamente, por lo os podéis imaginar mi desesperación, al guía no se le ocurre que decirme:

Sandrita, no son cucarachas, son mariposas nocturnas, que al ver la lucecita, se acercan para apagarla con sus alitas... “frase digna de Bea”

Os podéis imaginar el descojone por mi parte, de semejante frase, lo maravilloso del caso es que cada vez que se acercaba una cucaracha, en mi cara se dibujaba una sonrisa recordando la frase.

Una vez superado esto, nos enseño a localizar las tarántulas blancas y las negras, los escorpiones, etc.… Jacinto insistía en agarrar a una, para que la pudiéramos tocar, pero tanto mi hermano como yo, no teníamos ningún interés en ello, con observarla nos basta y os garantizo que son insectos que te cautivan y te podrías estar horas mirándolos.

A la mañana siguiente andamos unas horitas “ quebrada del Águila” Jacinto nos enseña los recursos de la naturaleza, como proveernos de agua por medio de las plantas, que frutos podemos comer, y que plantas nos dan recursos medicinales, en este último caso yo decido probar un fruto que minimiza el dolor de las picadas, es como un melocotón, el guía abre el fruto y con la navaja me esparce cuidadosamente el fruto por encima de cada granito, yo con lo bruta que soy y falta de paciencia, agarro el fruto y me lo restriego por el brazo entero, pues no hay espacio sin picada de mosquito, la cara del guía es un cuadro, me dice que no me ponga más, a las dos horas mi hermano y yo entendemos el por qué no me deja ponerme más fruto por la piel, mi piel se está tiñendo de un azul oscuro y no creo que en menos de 20 días se borre.

Las risas del guía y de mi hermano resuenan por la selva y a mí no me queda más que resignarme y esperar que al pasar la frontera no me pongan en cuarentena por tener algo contagioso, ya que de verdad parece que me hayan pegado una paliza.

Por desgracia la excursión se acaba, no sin antes enseñarnos como recolectar el caucho, profesión que en tiempo de antaño, sego la vida de muchas personas, de recuerdo una pelotita que me llevo a España con cariño.

El regreso a Nauta es con una Peque, Peque, parecemos gitanos, sucios, pero felices, aún así somos capaces de disfrutar de una ultima vista.

La unión de los tres ríos, El Ucayali, el Marañón y el Amazonas, es increible.

Se acaban mis vacaciones y no me queda otra que regresar a España. Para mi esta ultima aventura, a sido la guinda a un pastel que nunca me imagine comer.

Lo unico que me queda por decir es; GRACIAS, a todas aquellas personas que me brindaron sus casas, su amistad, o simplemente su compañia.

Dudo que algún dia pueda compensar todo lo que fueron capaces de darme sin pedir nada a cambio.

Con estas palabras cierro esta blog de momento, teniendo muy claro, que hoy no me apetece regresar a España, y que no se lo que me deparara el futuro.

Posiblemente mi etapa en el Sobrarbe este finalizando, y una de las cosas que me enseño el Peru, es que no se nada, y que me queda mucho por aprender... y la verdad es que tengo ganas de aprender.

Gracias a todos por estar ahí!!! hasta la proxima.

3 comentarios:

  1. hola Sandra,

    Me he quedado impresionada por todo lo que has visto y vivido allí. Me parece una experiencia chulisima, hasta el punto de plantearme yo tambien hacer un viajecito largo este año. Me imagino que no será facil volver, pero, si te sirve de consuelo, aqui tenemos tod@s muchas ganas de verte y de darte un gran abrazo. Te quedes o te vayas, siempre habrá un sitio para tí en nuestros corazones.

    un besazo

    Erika

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  2. Gracias Rocio,
    Espero poder seguir insertando mas aventuras en el proximo año.
    Por cierto, que sensacion de dulcura transmite tu blog. 10 puntos
    Besos

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