martes, 26 de enero de 2016

Lo mejor piazza Navona, Fontana Di Trevi con nocturnidad y alevosía

Hoy el es el último día completo que estamos en Roma, mañana ya marchamos hacia nuestra querida Residencia.
Tenemos millones de cosas por hacer pero es cierto que nuestros cuerpos no funcionan al ritmo que nosotros querríamos.

Nos levantamos a las 7 :00 para un desayuno prefabricado, y zumbamos hacia la primera parada ¡¡ Vaticano!!. Ayer por la noche compramos las entradas anticipadas para no hacer cola,”4 euros más y nos quejamos de la Caixa y de Alosa, ja,ja”

Una vez llegamos al Vaticano como estrellas vip pasamos la cola para acabar despojándonos de todas nuestras pertenencias en un control igual o peor que el del aeropuerto.
Reagrupándonos con la plebe en cola para adquirir la Autoguia y zas ,. ya estamos dentro

Que grave error comprar la autoguía, que dolor de cabeza , una señora narrando en un mismo tono la descripción de todas las obras sin pausa ni anécdota graciosa que te haga prestar atención.

Tanto es así, que me han costado unas cuantas escuchas descubrir que el cuadro que visitaba no correspondía al número pulsado en el auto guía.

Después de unas cuantas horas llegamos a la tan esperada Capilla Sixtina, como borregos en un corral todos mirando hacia el mismo sitio, sin dejar de oír a grito pelado…. Fotos no !!! Silencio!!! En todos los idiomas… francés, Ingles, Aleman, Chino, etc, etc,etc,

Pero no sin antes haber visitado el museo egipcio que aun no sé por qué esta en el vaticano.

Salimos de ahí para irnos directamente a la Basílica de san Pedro, imagen que me hace ilusión por haberla visto tantas veces en la tele.

Pues bien cuando llego la desilusión es enorme, pues en la tv parece que el papa este cerca de la gente y resulta que le balcón que sale a la plaza esta donde dios perdió el zapato, nunca mejor dicho.

Hay muchísimas sillas a medio preparar, para un evento,

La iglesia en si me parece graciosa pero no me arranca una cara de sorpresa al entrar, como otras que por su falta de fama superan con creces las expectativas.

Salimos de la iglesia para ver el Circo no sin pasar antes por el templo de Vesta (ya sabéis que las sacerdotisas debían ser vírgenes… o sea que ni me acerco).

Comemos por el camino y llegamos al Circo, que no deja de ser como un hipódromo sin vallas y que actualmente sirve para el paseo de los romanos románticos ó deportistas del running.

Intentamos ir a las termas de Caracalla pero están cerradas por lo que regresamos al hotel para descansar un poco y descubrir algo de noche.

El descaso es breve ya que hay un helicóptero dando vueltas en nuestra cabeza durante horas. Hasta que nos enteramos que el presidente de Irán está intentando cerrar unos negocillos x aquí “Espero que salga bien”

Es la hora de cenar y nos desplazamos a la piazza Navona de la que me encanta su ambiente .

Nos quedamos a cenar por un sitio cercano dónde conocemos a un simpático camarero con el que intentamos arreglar el mundo, para después visitar la fontana de Trevi. Que es visita obligada y casi os diría que de noche gana encanto, mientras paseamos con un heladito para bajar la cena en pleno 25 de enero. Llegamos al hotel, mañana será un día duro. Ya os contaré...

2 comentarios:

  1. Mama mía Sandrota que fas per Italia?? Pasatelo bien, y sigue describiendo también los sitios ya,Q yo no se cuando saldré de Huelva jjjj besotes

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  2. Nena que no hay manera que salgas de Huelva, haber si quedamos... Besotes

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