viernes, 22 de enero de 2016

Cara o Cruz Boltaña o Napoles



Estas vacaciones tienen un sabor agridulce.

Mi salida de Boltaña es lenta, no tengo clara mi llegada a Barcelona, es posible que pare en Barbastro para coger un Autobús, mi salud está resentida y no sé si mis vacaciones serán dentro de la cama del Hotel, enferma, ó si podré disfrutar de Nápoles ,Pompeya y Roma.

Por fin llego a Bcn; lenta, muy lenta, pero segura. Descanso un poquito y quedo con los amigos a los que no veo desde el verano de 2015, es allí dónde me doy cuenta de que no estoy bien me paso la cena con lucecitas….de colores…

A la mañana siguiente lanzo una moneda mentalmente y decido a cara o cruz si subirme al avión o no; y pienso… “total una aventura más”.

Ya dentro del avión de la compañía Vueling, me doy cuenta que los Napolitanos carecen de la educación del Sobrarbe, y como Leones en celo marcan territorio con sus gafas Rayban y gorras Guzzi ó como se escriba.

Al salir del avión comienza nuestra aventura para encontrar la compañía de alquiler de vehículos.

Normalmente dentro del aeropuerto está la oficina representante, pues en Nápoles no, te suben a un minibús y hala… como borregos te llevan a un parquing fuera de la terminal para darte un coche que termina siendo una medio furgo con 50.000 extras menos el más importante, “ como bajar el asiento”. Y a mí me tienes con la cabeza “chafá” en el techo y con un GPS extra moderno intentando no ser pisada por los Fiat restantes. “En mi mente sale el pensamiento que tengo que hablar con José Luis , ya que creo que en próximo viaje sería capaz de alquilar un camión”.

No han pasado ni 10 minutos que ya me estoy saltando la primera norma de tráfico, me empieza a preocupar mi fácil adaptación al medio.

El GPS nos lleva a una zona que yo la denomino suburbio de Nápoles, según José Luis seria como el Hospitalet de Bcn. “ y una mie…” Pues justo allí está nuestro hotel, ja, ja. Sólo deciros que para encontrar la recepción nos perdemos y que dado el ambiente, decidimos ir a Nápoles en tren para evitar el tráfico infernal y los posibles robos.

Tenemos la intención de comer una pizza en Sorbillo, pero para variar el establecimiento abre a las 19:00 y el último tren hacia nuestro suburbio sale a las 20:00.

Nápoles es impresionante, el tren es de lento y destartalado como los de antaño en España, en las calles aún ves descender desde un tercer piso cubos atados a una cuerda para subir la compra, “como cuando éramos pequeños” y el culto a la religión se respira en cada esquina con plazas, iglesias, o comercios que no se si clasificaros de esotéricos ó….

Lo que si tengo claro es que el bolso , en todo momento se encuentra fusionado con mi cuerpo, que cada vez que saco una foto mi cara de mala hostia sale como advertencia de ..”no te acerques que te mato”, pero una vez relajada descubres la sonrisa de un señor que resulta ser la 4 generación de los Borbones y que chilla a los 4 vientos que es Napolitano y no Italiano, no sé si con la esperanza que los presentes le chillemos que nosotros somos Catalanes pero no Españoles. Cosa que no ocurre x tanto José Luis como yo no andamos en esas Políticas.

La verdad es que estoy muy contenta de estar aquí, el cuerpo de momento me responde, y lo mejor de todo es que José Luis me da todo el Apoyo que necesito,
Os dejo con alguna imagen. Hasta mañana que toca Pompeya si todo sigue Bien

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